La Tumba de Osiris IX

Por Lenin Rojo Curiel

A medida que cambio de barcos, cambiando de mares, cambiando las rutas y los uniformes, cambiando las brújulas por los sextantes, las intuiciones agudas por los dolores de estómago, y van quedando menos puertos, menos bahías, menos playas donde el mar y la tierra puedan cobijarte, más me convenzo de que no he tocado fondo.

Para terminar una empresa que un hombre se haya propuesto, es preciso que ese hombre se asegure que ha llegado al fondo de su niebla. Es preciso que agote su tiempo, que exprima su sangre, que quede sin sueño.

 XXX

Aunque es de día, las sombras no retroceden. En los pequeños intersticios de luz y sombra, en las estrechas burbujas, fuego. La luz es aire en polvo y colores.

 XXX

El café huele a mañana, con sus promesas, retrocesos, cachondería. Es un pájaro que se posa en mi cocina para ayudar a despertarme. La mañana no se queda quieta, es azul y amarilla. Crece, teje y desteje ella también su sueño de soñarse una mañana.

N -Todo es sentir de urgencias, surgir de ansiedades, sombras jóvenes que bailan al mejor postor, esa levedad que se agita en la garganta, como darse la vuelta y encontrar a tu propio deseo mirándote a los ojos, y sonreírle. Sentir el terciopelo, saber a manzana, sentirse grávida de mundos como una fruta llena de verano, saber que el sueño se desvanece para cubrirse con otros, como un manto.

Fruta, sombra leve, escurrir de lava, saberse vieja como los cerros, ancestral como el deseo, infinita como el cielo en calma.

Saberse protegida de los tigres, las cuevas y la sal, tener manos de agua, brazos de ondina, un cuerpo nudoso y joven. Flotar como una promesa o un espejismo. Ser joven imprudente y mortal, sembrar en mi pelo nostalgias, sonrisas y deseos encendidos como farolas tempraneras.

XXX

Capitán -Ladridos, silencio, polvo de volcán, pájaros con el canto irritado, días limpísimos alternados, calma chicha. Hasta el turbio interés, hasta el lobo estepario, aún los grillos y las termitas, la tierra de punta a punta y los relojes en punto. Esperan.

XXX

Arquitecto -La depresión no espera, hunde, traga, pesa, te empantana las alas, te encadena la cintura.

Es curioso, la única manera de flotar es llegar al fondo. La depresión y sus síntomas: la tristeza profunda e inexplicable que siempre tiene justificación, el miedo paralizador, la culpa abrumadora y cercana. El temor independiente.

XXX

Capitán -Un buque sin insignias, un capitán sin nombre, un barco fantasma, un fantasma de capitán, alta mar me espera, es una noche extraordinaria. Una noche sin Luna y con todas las estrellas encendidas, el buque realmente se desliza como sabiendo de antemano el lugar. Adivina el designio.

A lo lejos se escuchan explosiones, un volcán quizás. Todo cae en su lugar, me regodeo en el aire nocturno y en mi último cigarrillo, son realmente deliciosos. Recuerdo a Bachelard, “Para vivir es preciso traicionar fantasmas”, para morir es necesario, entonces, ser fiel a los fantasmas.

Por eso ahora un capitán fantasma, en un buque fantasma, en una fantasmagórica noche, se hunde con su barco y las luces encendidas, ¡oh Huidobro! “Una tea encendida al fondo de nuestros mares íntimos”.

¿De qué otra manera valdría llegar hasta el fondo? Sirenas engañosas, tesoros de barcos hundidos, montañas inmensas de nácar y corales negros, corredores estrechos, ciudades perdidas, galeones, goletas, acorazados, barcos de gran tonelaje, voy al lugar donde los tesoros perdidos vuelven a encontrarse. En el fondo todas las cosas vuelven a encontrarse, por eso hemos de buscar hasta el fondo. Donde todas las cosas y las causas refluyen y confluyen, hasta ahí, dónde sabemos que no todo es igual. En el fondo sabemos que no hay fondo ni superficie, que sólo hay un intenso descender, sin abismos ni cimas. Descender hasta quedar atrapados por la presión. Continuar descendiendo.

Llegar al lugar que debe guardar la bicicleta de la infancia, los pedales furiosos que nos hacían palpar el aire, su delicia, el sudor gozoso, los pantalones rotos, las rodillas raspadas, la visita a la casa de las tías, el olor del pan, la chimenea, unos juguetes tan soñados como recordados, las sonrisas de la madre, sus canciones, la primera carta de amor. Un lugar terriblemente cursi y nuestro. Un lugar que no alcanzamos y al que siempre volvemos. Un lugar de tesoros y piratas, el mar que queda a trasmar.

Ese espacio sin inquietud. Ese, desde el cual contemplo el mundo fugarse hacia atrás, ese lugar donde todo está por hacerse, sin culpa ni presión. Ese lugar desde el cual no te he perdido, y todo lo que vivido no lo comprendo más que como un sueño, un sueño terriblemente equívoco y cruel.

Testigo -Su juego es exquisito por irresponsable. Para vivir en el eterno presente de la caricia, sumergirse aún más en el placer compartido. Ella es el baile con el que Shiva hace y deshace el mundo. Si no fuera un pájaro tan libre se pensaría que vivía para el momento exclusivamente, aunque cuando se vive así se cosechan muchas amarguras. Podría creerse que el placer la haría más vulnerable, aunque los vulnerados fuimos otros.

XXX

No sólo el placer sino el contento, rojo-azul redondo y pleno. No sólo la fruta sino el ensueño, no sólo el sueño sino el bienestar. No sólo la fruta sino la virtud. La fruta, el sabor, su sueño, la flor el mismo panal y su fuerza. N es pues una fruta. Una temporada inacabable, una improbable hartura.

XXX

Capitán -Golpeteo suave rítmico. Venus nace de los testículos de Cronos arrojados al mar. Nace de las olas y viene hacia la tierra. Húmeda, espléndida en su belleza e impudor.

Lacerar el cuerpo, mojar el alma, estudiar el curso de las estrellas, medir el peso, suavísimo, de unas alas en vuelo.

Respirar y ser respirado por un ritmo mayor. No sólo el placer sino el gozo. No sólo el deseo sino la plenitud.

Pegada a mi tierra, se levanta conmigo; aún antes que el sueño está la voz. Anterior a la pasión que se padece estuvo el dolor que se gozó. También padecimiento es la pasión por lo bello, además de peligrosa es incómoda. Por aquí pasaron no sólo hombres sino imperios. Por aquí nenúfares, girasoles, serpientes de agua, alcatraces, por aquí adolescentes pudorosas e impúberes, putas de alquiler, bailarinas, campos de trigo donde darse un balazo, por aquí silenciosos bufones, máscaras de carnaval, caracolas infinitas, por aquí los mares del sur, poemas simbolistas e ilustrados, por aquí Viva Zapata y el hombre nuevo. Por aquí La Trinchera, Nuestros Dioses y El Valle de México.

Por aquí la inmensa Noche estrellada, y unos pobres suecos en una silla, por aquí una muchacha que mide el peso de una perla, por aquí el sol agobiante y los Cipreses, la montaña nevada y la Santa Victoria, aquí los asesinatos y la libertad guiando al pueblo, y los asesinatos en su nombre, por aquí las pesadillas feroces. La marea se retira y sólo queda en la playa una inmensa desolación sin dios y sin nombre.

Aún antes de que el mar regrese a su sístole y diástole, ya comienza el Espíritu a soñar nuevas batallas, nuevos cuadros que expresan la misma nostalgia, de otras formas inéditas.

FIN

26/VII/2026 La Tezcalera, Cuaxoxoco, Tepoztlán, Morelos.

Deja un comentario