DESDE EL POTRERO HISTÓRICO

Por: Roberto G. Amezcua

CARLOTA DE MÉXICO

Normalmente nos es dado estudiar desde la escuela a los personajes de la historia como personas más grandes que nuestra edad (y claro, hay muchas razones para ello, principalmente que es cierto). Pero yo en lo personal me he dado a la tarea de estudiarlos en referencia a mi edad y a la edad de ellos en relación con los hechos históricos en los que intervinieron. Deja me explico con mayor soltura… ¿Recuerdas que hacías a los 24 años de edad? Y si acabas de pasar por ellos o bien los tienes actualmente ¿Qué pasa por tu mente ahora mismo? Y no, no es que sea malo pensar en divertirse, pasear, echar novio; tener los pensamientos comunes que las personas tenemos en esa edad de fuego, de diversión, de ilusiones, de sueños. Pues bien, 24 años es la edad que María Carlota Amelia Augusta Victoria Clementina Leopoldina (Carlota para los amigos) tenía cuando llegó a México junto con su esposo Maximiliano en calidad de emperadores.

No pretendo, ni mucho menos hacer de ella una biografía como las que se harían en la escuela, con una imagen de ella pegada en la esquina superior derecha y obtener mi 10 de calificación en mi cuaderno. Me gustaría más que tú y yo platicáramos de ella de manera informal, de manera más suelta y desenfadada. Y no pretendo hacerlo tipo escolar, pues los que estudiamos historia desde la primaria, pues aprendimos por los libros escolares de texto que Carlota y Maximiliano representaban todo lo malo en contra de México. Que era la antítesis de las maravillas que nos daba la república y su triunfo. Que eran lo opuesto a los postulados de Benito Juárez, y que no debíamos menos que expresarles nuestro desprecio eterno por invasores.

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Gracias por tu atención, nos vemos pronto y nos seguimos leyendo en otra columna especial… desde el potrero.

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