Por Lenin Rojo Curiel
La brújula del deseo
Capitán-No la conocí en el Titanic, ni compartimos juntos ninguna travesía. Comparto, eso sí, con otros; el naufragio.
El capitán de un barco ha de saber llevarlo a un buen puerto, ha de sortear los peligros, librarse de los escollos, saber no escuchar los cantos de las sirenas, adelantarse a los vientos aviesos y adivinar las corrientes traidoras.
Un hombre de mar, tiene, por encima de todo que amarlo. Los hombres que no aman el mar y navegan son necios que todos a bordo los reconocemos: son los marineros de agua dulce. No hay nada peor que ellos ni siquiera un marino cobarde. No hay nada peor que un hombre que es insincero con su querencia, o que es insuficiente para ella.
En el mar comienzas por amar la libertad y luego ella te ha poseído. Amas la libertad para comprender, poco a poco que tu vida, tan cara y tan expuesta depende del orden y la jerarquía. Es obvio que…dónde manda capitán no gobierna marinero. Lo trágico es que vas haciendo de la marinería una carrera, quieres ser, lugarteniente, capitán, almirante…
Lo trágico, digo, porqué ahí dónde te enamoraste de la libertad habrás de cambiarla por el rango. Hasta que terminas atrapado en el rango y perdiendo la libertad. O hasta que ¡oh, vergüenza! acabas dirigiendo barcos en el papel.
Tal vez mueras en tierra y quieto, tal vez, oh, vergüenza, te entierren y sepan de ti los gusanos y no los peces.
Capitán, el rango perfecto en el escalafón de la Armada, es el momento de reto para lograr ser un hombre de libertad y un hombre de jerarquía. Capitán es, en secreto la más envidiable de todas las palabras, capitán es el hombre-barco, el hombre-puerto, el hombre-viento. Un hombre corazón de mar.
Bitácora del Capitán- Navego a través de aguas íntimas. 0 desconocidas. O mejor, las corrientes íntimas se me vuelven íntimas, compactas. Y se convierten en mar, un mar incansable, un mar múltiple, hasta repetirse en siete.
Pero el mar no alcanza para conseguirte, sólo repite y me repite que tal vez, más adelante, en el siguiente puerto.
Al permanecer por tanto tiempo en el mar, te vuelves fetichista y supersticioso. Fetichista; siempre quisieras llevar algo de mar contigo. Supersticioso; no querrás alejarte demasiado del puerto.
Los puertos son los mejores lugares del mundo para buscar si alguien o algo se te ha perdido. Es como si las cosas que no han de permanecer corrieran montaña abajo y de las ciudades y los pueblos llegaran a puerto. Para volverse a embarcar de nuevo, arribar a otros puertos, subir las montañas y volverse a mezclar en las ciudades. Es un destino extraño y por tanto un puerto es un lugar de paso.
Los puertos son lugares para estarse yendo. Son pues, lugares a los que casi nunca llegas, o llegas para irte.
Capitán- Cada día soy menos capitán y más un ávido buscador de ti. De capitán de la Armada a capitán de barco mercante, a capitán de un barco pirata. Todo porque los mares simplemente se multiplican y esconden puertos donde tal vez, te pueda encontrar
XXX
Bitácora del Capitán- No hay hombres que sueñen mejor que los marinos. Ni hay mejor material de ensueño que altamar. Soñar ahí es ensoñar como sueña el infinito. Los sueños de mar no son salados, son más dulces que cualquier sueño de tierra. A veces, acunado por el mar y el cielo un marino reconoce por su olfato y por sus sueños, dónde ha pasado la noche. La noche es caliente, la noche es azul o roja, la noche es ese muslo arrojado a nuestras fieras, la noche es noctámbula y herida. Plena.
Capitán- Dame una noche obscura, una noche inmensa donde buscar, una noche sin Luna.
A medida que cambio de barcos, cambiando de mares, cambiando las rutas y los uniformes, cambiando las brújulas por los sextantes, las intuiciones agudas por los dolores de estómago van quedando menos puertos, menos bahías, menos espacios donde el mar y la tierra puedan cobijarte, más me convenzo que no he tocado fondo. Para terminar una empresa que un hombre se haya propuesto es preciso que ese hombre se asegure que ha llegado al fondo de su niebla. Es preciso que agote su tiempo, que exprima su sangre, que quede sin sueño.
XXX
Así pues, te busco en mares y ríos, en riachuelos y en charcos o en simples arroyos, incluso en el ridículo sonido del agua en el lavabo, en el espejo y en mis lágrimas más amargas que el agua salobre.
Y un día escuché la respuesta que ni siquiera iba dirigida a mí: para flotar es preciso llegar al fondo.
XXX
Bitácora del Capitán- Afuera se rompen vientos, se desanudan tempestades, el cielo y el mar se juntan y se revuelcan, todo queda confundido, el barco cruje y aúlla como una perra que defiende a sus cachorros, la pura destrucción es tan bella que antes de caer hechizado en su potencia mi espíritu quisiera justificarla en algo. Cuerdas que revientan con hombres atados en ellas, gritos, aullidos, explosiones, el mar furioso que rompe una y otra vez; la conjura de los elementos contra el hombre y su obra.
XXX
Cada día soy menos capitán y más ávido buscador de ti.
De capitán de la marina a capitán de barco mercante a capitán de barco pirata. Todo porque los mares simplemente se multiplican y esconden puertos donde tal vez te pueda encontrar, dónde tal vez, la fe me lo dicta, te tenga que encontrar.
Tepoztlán, Mor. 27/IV/2026


