Por Aline Gómez Roy
La primera palabra de esta columna debe ser una disculpa. A quienes han seguido este espacio de Mujeres y Deporte, gracias por la paciencia durante estos meses de ausencia. Un tema familiar me obligó a pausar la escritura y a priorizar lo verdaderamente importante: la presencia, el cuidado y la calma. Hoy regreso con la convicción intacta de que contar las historias de las mujeres en el deporte no es solo necesario, sino urgente.
El inicio del año siempre ofrece una fotografía clara del pulso del deporte femenil mundial. Enero y febrero suelen marcar tendencias, consolidar liderazgos y revelar nuevas protagonistas. Y este arranque de calendario no ha sido la excepción: el talento, la resiliencia y la competitividad de las atletas han vuelto a colocarse en el centro de la conversación global.
En el tenis, el arranque de temporada con el Abierto de Australia volvió a mostrar la fortaleza del circuito femenil. Las jugadoras jóvenes continúan disputando el protagonismo a las figuras consolidadas, mientras el nivel competitivo se mantiene como uno de los más altos del deporte profesional. El tenis femenil sigue siendo una de las disciplinas con mayor visibilidad mediática y económica, un referente para otras federaciones que buscan profesionalizar sus ligas.
En el futbol, la actividad no se detuvo. La Liga MX Femenil mantiene su crecimiento sostenido en asistencia, inversión y desarrollo de talento. Equipos que hace apenas unos años luchaban por consolidar estructuras hoy trabajan con metodologías profesionales y proyectos a largo plazo. La presencia de futbolistas como Jenni Hermoso ha elevado la competitividad y también la conversación pública en torno al futbol femenil en México.
A nivel internacional, la UEFA Women’s Champions League sigue posicionándose como el escaparate más importante del futbol de clubes. Figuras como Aitana Bonmatí continúan marcando diferencia con liderazgo y consistencia, confirmando que el talento técnico y táctico del futbol femenil europeo vive uno de sus momentos más sólidos.
En Estados Unidos, la NWSL arrancó el año con expectativas altas tras una temporada previa de récords en audiencia y patrocinios. El crecimiento del futbol femenil en ese país sigue siendo un modelo: estructuras sólidas, narrativa mediática potente y figuras jóvenes como Trinity Rodman que conectan con nuevas generaciones.
El atletismo y los deportes olímpicos también han comenzado a perfilar protagonistas rumbo a los ciclos internacionales. El arranque de año en competencias bajo techo y torneos clasificatorios ha mostrado el recambio generacional en varias disciplinas, mientras nombres históricos continúan activos y competitivos. En la gimnasia, la influencia de atletas como Simone Biles sigue marcando la narrativa del deporte: excelencia, salud mental y autonomía como pilares del alto rendimiento.
Otro fenómeno relevante en estos primeros meses del año es la consolidación de mujeres en roles técnicos y de liderazgo. Entrenadoras, preparadoras físicas, analistas y directivas han ampliado su presencia en estructuras tradicionalmente dominadas por hombres. El deporte femenil no solo se fortalece en la cancha o en la pista, también lo hace en las oficinas, los banquillos y las áreas de toma de decisiones.
En América Latina, el crecimiento ha sido más gradual, pero constante. Federaciones, ligas y patrocinadores comienzan a entender que el deporte femenil no es una apuesta social, sino una inversión deportiva y comercial. La narrativa también está cambiando: ya no se habla solo de esfuerzo o superación, sino de rendimiento, resultados y profesionalización.
Enero y febrero han dejado claro que el deporte femenil vive una etapa de consolidación global. Más visibilidad, más audiencias y más exigencia competitiva. Pero también más presión: las atletas ya no son vistas como promesas, sino como protagonistas de industrias deportivas completas.
Esta columna vuelve con ese espíritu: documentar, reconocer y analizar. Porque cada torneo, cada partido y cada marca rota construyen memoria. Y porque detrás de cada resultado hay historias que merecen ser contadas con la misma seriedad con la que históricamente se han narrado las de los hombres.
El 2026 apenas comienza, pero el mensaje es contundente: el deporte femenil ya no pide espacio, lo ocupa. Y en ese proceso, enero y febrero han sido una muestra de talento, resiliencia y transformación. Aquí estaremos para seguirlo de cerca.
La copita de la semana
Vino Blanco Radacini Fiori Viorica
- Uva: Viorica
- Región: Moldavia
- Vista: Amarillo brillante con brillo verde
- Nariz: Aroma: afrutado (frutas de hueso muy maduras, mermelada de membrillo) floral (flores de acacia y tilo)
- Boca: fresco, bien equilibrado, con buena acidez.
- Maridaje: Platos de mariscos, ensaladas, pollo, chuleta de cerdo y pavo.
Hasta aquí por hoy y ya nos saludaremos la próxima entrega.
Hasta entonces, salud.

