MÉXICO 1970 (II) Brasil marca historia y es leyenda

Por Enrique Fortunat D

Todo listo para que iniciara  el campeonato y se llevó a cabo la ceremonia de inauguración en el Estadio Azteca, que estaba lleno a reventar.

El presidente de México, Gustavo Díaz Ordaz, declaró entones “solemnemente inaugurado el noveno campeonato mundial de futbol, Copa Jules Rimet”. A continuación el mandatario mexicano recibió el fruto de su actuación dura y cruel durante su sexenio: el público le dedico una silbatina con tal profusión de recordatorios maternos que le petrificaron la faz y le obligaron a oír la voz popular en vivo, en directo, delante de visitantes extranjeros y en transmisión para todo el mundo.

Les digo que esto del futbol no es nada más lo que pasa en la cancha…

Pero regresemos a nuestro tema y que ruede el balón. El partido inaugural lo jugaron las selecciones de México y la Unión Soviética. Lo que nos traía recuerdos un poco oscuros, pues a México le había ido mal en juegos inaugurales (sospecho  que lo mandaban a propósito, por malito).

El choque terminó empatado a cero, pero resultó histórico por que el soviético Kaji Asatiani recibió la primera tarjeta amarilla en la historia del fútbol, lo anterior, por una falta al mexicano Valdivia.

Luego de eso, los anfitriones pasaron por encima de El Salvador (4-0) y finalmente le ganaron a Bélgica por 1-0. Por primera vez en su historia México lograba superar la fase de grupos. ¡Gracias,  oh, balompédicos dioses del rectángulo esmeralda, gracias! Los aztecas pasaron como segundo lugar del grupo, pues aunque tenían idénticos números, tenían un gol menos anotado que la Unión Soviética, que pasó como líder del grupo.

En el Grupo 2, Italia y Uruguay mandaron a su casa a Suecia e Israel.

En tanto que en el Grupo 3, que estaba muy rudo, el encantador juego de Brasil se impuso como primero y llevó de escolta a Inglaterra, en tanto que Rumania y Checoslovaquia hicieron las maletas.

Grupo 4, una potente Alemania consiguió el liderato y Perú se coló con un futbol vistoso y alegre. Dijeron adiós al torneo Bulgaria y Marruecos.

CUARTOS DE FINAL

México, como segundo de su grupo, tuvo que salir del Estadio Azteca e irse a Toluca a jugar la semifinal contra Italia. Se pensó que la altura sería fatal para los azzurri. Mal cálculo, los de la selección italiana le clavaron cuatro goles a los aztecas, luego de que éstos tuvieran un prometedor inicio poniéndose al frente 1-0. Marcador final Italia 4 México 1. Adiós manitos.

Mientras tanto, los soviéticos cayeron por la mínima ante los charrúas.

En Guadalajara, los brasileños que se convirtieron en los consentidos de la afición mexicana, dieron un vistoso y emocionante juego ante Perú, que fue un dignísimo rival, aunque cayó por 4-2.

La ciudad de León vio la revancha entre ingleses y teutones, en partido de infarto que terminó empatado en el tiempo regular a dos goles por bando y que luego se resolvería con un gol de Muller en tiempos extra. Alemania 3 Inglaterra 2. Venganza teutona.

SEMIFINALES DE ALARIDO

En la cancha del estadio Azteca se jugó el que muchos catalogan como el mejor partido en la historia de las copas del mundo. Cuando menos la FIFA los considera el mejor del siglo XX.

Alemania e Italia dieron un juego lleno de entrega, pundonor y muchos destellos de gran calidad.

En el tiempo regular empataron a un gol por bando.

En tiempos extras, el partido no fue apto para cardiacos con goles que tuvieron de todo. Además, buena parte del partido, el líbero alemán Franz Beckenbauer jugó con el hombro lastimado e inmovilizado con espadrapo.

Al final, los italianos consiguieron el triunfo entre lágrimas dentro de la cancha y en la tribuna por la calidad, el sacrificio y el coraje mostrados por todos los jugadores. Un partido excepcional.

Brasil, jugando prácticamente de local en Guadalajara dio cuenta de Uruguay por tres goles contra uno, con lo que muchos dicen es el más bello gol no anotado. Un magistral amago de Pelé, quien dejó correr la pelota ante la salida del portero uruguayo Ladislao Mazurkiewicz para luego con poco ángulo tirar a la portería, la pelota salió por centímetros. Una jugada de genio.

GRAN FINAL

Brasil e Italia consiguieron llegar a la final, dignos equipos, grandes escuadras. El Estadio Azteca lleno se inclinó por los brasileños, cuyo juego alegre, ofensivo y de creatividad cautivó a los aficionados, en tanto que Italia creo que tenía en contra un poca de antipatía por haber eliminado a México y por goleada. En el corazón no se manda y menos en uno futbolero. Ni hablar.

El equipo brasileño se puso arriba en el marcador con uno de los goles más icónicos de una final, obra de Pelé, quien se alzó por los aires y con su marcador pegado, lo superó para asestar un seco cabezazo que venció a Albertosi.

Los italianos consiguieron empatar y se preveía un encuentro disputado luego de las dramáticas semifinales.

No fue así.

Brasil consiguió otros tres tantos que sellaron una incontestable victoria. El último tanto se conoció como el “gol del presidente”, pues el mandatario brasileño había predicho que la canarinha ganaría por 4-1.

Todo el equipo de Brasil tocó la pelota desde la defensa hasta llegar al último tercio de la cancha, en donde le cedieron la pelota a Pelé, quien la dirigió a un espacio vacío. Expectación, un momento de asombro ante una pelota que se desperdiciaba. No era así. Como una locomotora, el capitán Carlos Alberto llegó a toda velocidad y sin disminuir la marcha impactó la pelota para clavar un gol de gran manufactura.

Terminó el partido. Brasil era tricampeón del mundo y Pelé se consagraba como el Rey.

En la próxima entrega, veremos varios aspectos de este mundial que marcó un parte aguas. Nos vemos para echarnos un cafecito. Vale la pena.

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