Por Enrique Fortunat D
Luego de que terminara el mundial de 1930 y ante los buenos resultados, hubo nuevamente varios países interesados. Finalmente, en 1932 la FIFA se decantó por Italia.
Estando ya Benito Mussolini en el poder, el país europeo buscó liderar en todo y hacer un evento memorable que sirviera de propaganda al régimen fascista. Se construyeron incluso tres nuevos estadios para el evento.
Debido al éxito de la primera edición, también hubo muchos países que querían participar, así que se hizo por primera vez una etapa eliminatoria para que llegaran a Italia finalmente 16 selecciones que habrían de disputar la Copa.
Como dato curioso: Italia, a pesar de ser el país anfitrión, también tuvo que jugar la eliminatoria para poder participar en el evento. Bonito asunto hubiera sido que no calificara y que el Campeonato se hubiera disputado así, sería como ir de fiesta a una casa en la que el dueño no más estuviera sirviendo a los invitados sin participar… ah caray, sí me ha pasado. Bueno, se entiende el asunto.
El caso es que al final sí calificó, pero hubo otro asuntito que intentó deslucir el evento. Como recordarás, a la primera edición del Campeonato, varios países europeos no quisieron asistir, pues alegaron que estaba muy lejos ese rincón del mundo (y sí, desde allá era una respetable travesía) y aunque algunos finalmente fueron, entre las selecciones que no asistieron estuvo la de Italia y en represalia a semejante desaire, pues Uruguay –que había ganado la primera edición y era el campeón reinante- dijo que no, que no iba, no más por sus purititos desaires. Y no fue.
Es la única ocasión hasta la fecha en que el campeón del mundo no ha asistido a defender su campeonato. De manera que después del candombe, vino el tango.
El asunto de las distancias siguió siendo en tema; de las 16 selecciones que disputaron el evento, solamente cuatro no eran europeas: Argentina, Brasil, Egipto (que ahora sí tomó el barco a tiempo) y Estados Unidos.
Otra cosilla interesante es que ni Argentina ni Brasil tuvieron que jugar algún partido para calificar al mundial, pues sus rivales se retiraron de la competencia antes de que se iniciaran las eliminatorias.
Más notas para el anecdotario: Argentina viajó con un equipo completamente amateur, pues los equipos de la liga profesional decidieron no ceder a sus jugadores.
Otro de los asuntos raros de la Copa del Mundo que se disputó en Italia en 1934, fue que nuestro país (México) SÍ hizo el viaje y llegó hasta Roma, pero NO jugó el torneo.
Lo platicaremos en la próxima entrega.
Ya en lo propio del torneo, se decidió que la eliminación fuera directa, en cada partido. Si se presentaba un empate, se jugarían 30 minutos extras y si continuaba el marcador igualado, ¿qué creen, penales? No eso era demasiado delicado, lo que se haría es jugar un partido al día siguiente para que desempataran (o se desmayaran…).
Para no aburrir, Italia se despachó a Estados Unidos al son de 7 a 1. Luego los azzurri se enfrentaron a España. Un choque de ferrocarriles.
Resulta que el partido entre italianos y españoles terminó empatado a un gol y en los tiempos extras no se resolvió el duelo, así que cómo de que no, al día siguiente se volvieron a enfrentar. Cómo habrá estado de rudo el asunto que siete de los once jugadores de España no pudieron jugar por las lesiones del día anterior, entre ellos el mítico portero Ricardo Zamora a quien le fracturaron dos costillas. Por si fuera poco lo anterior, en el partido le anularon dos goles a los iberos y luego Giuseppe Meazza anotó el único tanto del encuentro ante las airadas protestas españolas quienes reclamaban que hubo una falta sobre el portero en la jugada. De nada sirvió, Italia pasó a la siguiente ronda, aunque España presentó una queja por el arbitraje… nada nuevo bajo el sol.
A la final llegaron Italia y Checoslovaquia.
Con Mussolini presente en el estadio, la selección italiana venció a la checoslovaca por 2 a 1 y se consagró campeona del mundo.
A los jugadores italianos el “Duce” los premió con 20 mil liras y además los nombró comendadores al mérito deportivo. Seguramente más de uno respiró aliviado al terminar el partido, pues eso de perder frente a Mussolini seguramente no habría sido nada agradable.
Nos saludamos la próxima semana. Todavía hubo más en Italia 1934


