Por Aline Gómez Roy
Durante décadas, el ciclismo profesional fue territorio exclusivo de los hombres. Los grandes tours como el Tour de France, el Giro d’Italia y la Vuelta a España parecían reservados para los varones, mientras las mujeres pedaleaban en la sombra, con escasa visibilidad, pocos patrocinios y mucho menos apoyo institucional. Sin embargo, los tiempos están cambiando, y las mujeres ciclistas están abriéndose paso —con fuerza, determinación y talento— en las rutas más exigentes del mundo.
Uno de los momentos más simbólicos y potentes de este cambio ocurrió en 2022, cuando el Tour de France Femmes fue relanzado oficialmente por la organización del Tour masculino, casi 33 años después de que su primera versión femenina fuera cancelada. La carrera no fue un gesto de inclusión superficial: se trató de una competencia profesional, con una ruta exigente y una cobertura mediática histórica. Las ciclistas no solo demostraron que tienen la resistencia y el nivel para competir en grande, sino que también atrajeron a una audiencia global que estaba lista —y ansiosa— por verlas brillar.
En la primera edición de este nuevo Tour, la neerlandesa Annemiek van Vleuten se llevó el maillot amarillo tras una impresionante remontada en la montaña. Van Vleuten, campeona mundial de ruta y contrarreloj, es una de las figuras más dominantes del ciclismo contemporáneo. Su carrera es un ejemplo de disciplina y superación: a los 40 años, sigue ganando etapas y títulos, y lo hace con un estilo de ataque que emociona al público y enciende cada carrera.
Otra ciclista fundamental en la historia reciente del ciclismo femenil es Marianne Vos, también de Países Bajos. Vos ha sido campeona mundial en ruta, pista y ciclocross, y se le conoce como “La Caníbal” por su ambición y capacidad ganadora. Su versatilidad la ha llevado a dominar tanto las clásicas como las competencias por etapas. En 2022, fue líder del Tour de France Femmes durante varias jornadas y ganó etapas con su característico sprint demoledor.
En el pelotón también encontramos nombres como la británica Lizzie Deignan, campeona mundial en 2015 y ganadora de la Paris-Roubaix Femmes en 2021. Esta clásica, una de las más duras del calendario por su terreno de adoquines y clima impredecible, abrió su versión femenina después de más de un siglo de disputarse solamente entre hombres. Deignan se impuso en esa histórica edición con una escapada inolvidable, demostrando que las mujeres también están listas para los desafíos más épicos del ciclismo.
Pero el protagonismo no es exclusivo de Europa. En América Latina, el ciclismo femenil también avanza, a pesar de los recursos limitados y la falta de apoyo estatal. La colombiana Paula Patiño, integrante del Movistar Team, ha representado a su país en el Tour de France Femmes, donde ha destacado como una escaladora tenaz. Su presencia en un equipo WorldTour es un ejemplo del talento sudamericano que busca consolidarse a nivel internacional.
México también tiene su representación. La sinaloense Yareli Salazar, conocida inicialmente por su desempeño en ciclismo de pista, ha comenzado a brillar en la ruta. Fue parte del equipo UCI Astana Women’s Team y ha competido en Juegos Olímpicos y Panamericanos, demostrando que las ciclistas mexicanas también están listas para disputar los grandes escenarios. Su historia es una inspiración para nuevas generaciones de niñas que sueñan con competir más allá de las fronteras nacionales.
Además del Tour de France Femmes, otras competencias femeniles están creciendo en prestigio y visibilidad, como el Giro Donne en Italia —uno de los más antiguos y exigentes del calendario femenino— y la Ceratizit Challenge by La Vuelta, que poco a poco se ha expandido en etapas y nivel competitivo. Estas carreras son fundamentales no solo para el desarrollo del ciclismo femenil, sino para demostrar que hay espacio, interés y talento en esta rama del deporte.
Sin embargo, el camino hacia la equidad aún está lleno de pendientes. La brecha salarial entre ciclistas hombres y mujeres sigue siendo abismal. Mientras los equipos masculinos cuentan con apoyo logístico, médicos, chefs y caravanas completas, muchos equipos femeninos operan con presupuestos mínimos. Algunas ciclistas aún necesitan tener otros trabajos para mantenerse, y las transmisiones televisivas, aunque han mejorado, todavía son limitadas en comparación con sus contrapartes varoniles.
A pesar de todo, el ciclismo femenil no solo avanza, sino que se fortalece. Cada kilómetro recorrido en estas grandes competencias es también una victoria política y social. Las ciclistas no solo pedalean por una medalla o una camiseta, sino por un espacio que históricamente se les negó.
Hoy, las mujeres en el ciclismo no son “una versión alterna” del deporte. Son protagonistas, líderes, referentes. Con cada nueva edición del Tour, del Giro o de la Vuelta, están escribiendo su propia historia: una que avanza cuesta arriba, pero con la certeza de que llegarán a la cima.
LA COPITA DE LA SEMANA
Vino Espumoso Cune Cava Brut
- Región: Cava en España
- Variedad: Macabeo, Xarel-lo y Parellada
- Vista: Tiene un color amarillo pálido con burbujas finas y persistentes
- Nariz: ofrece aromas de frutas blancas y cítricos. En boca, es fresco y equilibrado, con notas de manzana y cítricos
- Boca: es fresco y equilibrado, con notas de manzana y cítricos
- Maridaje: Se recomienda con verduras asadas, carnes sabrosas y salsas con sabor, también puede maridar bien con pasta Alfredo, salchichas y quesos suaves.
Hasta aquí por hoy y ya nos saludaremos la próxima semana.


