Por Aline Gómez Roy
Durante décadas, la Fórmula 1 ha sido considerada uno de los entornos más exigentes y competitivos del deporte mundial. En sus pistas se libra una batalla constante por la excelencia técnica, la velocidad y la estrategia, pero también se refleja una lucha menos visible: la de las mujeres que buscan hacerse un lugar en un mundo históricamente dominado por hombres.
Aunque nombres como Lella Lombardi, la única mujer que ha sumado puntos en una carrera de F1, o la piloto de pruebas Susie Wolff han dejado su huella, la participación femenina ha sido limitada, especialmente en roles técnicos y de liderazgo. Sin embargo, en los últimos años, una nueva generación de profesionales ha comenzado a transformar ese panorama, demostrando que el talento no entiende de género.
En este contexto de cambio y apertura, surge la figura de Laura Müller, una ingeniera alemana que ha hecho historia al convertirse en la primera mujer en ser ingeniera de carreras en la Fórmula 1. Su ascenso dentro del equipo Haas marca un antes y un después en el camino hacia una mayor inclusión en la máxima categoría del automovilismo.
El camino de Laura Müller hacia la élite del automovilismo
Laura Müller no llegó a la Fórmula 1 por casualidad. Su historia es la de una mujer que decidió romper moldes desde muy joven. Nacida en la región del Lago de Constanza, en Alemania, siempre sintió fascinación por la ingeniería y los autos. Esa pasión la llevó a estudiar Ingeniería Automotriz en la Universidad Técnica de Múnich, una de las más prestigiosas de Europa, donde combinó el rigor académico con una creciente curiosidad por el automovilismo profesional.
Tras graduarse, tomó una decisión poco convencional: se fue a Australia para explorar el mundo de las carreras locales. Esa experiencia le abrió los ojos a una industria compleja, dinámica y en constante evolución. A partir de ahí, su carrera fue tomando velocidad. Inició como pasante en Phoenix Racing, participando en diversas categorías como la Fórmula Renault 2.0, el Campeonato Mundial de Resistencia (WEC) y el DTM, hasta llegar al equipo Abt Sportsline, donde trabajó junto a la piloto Sophia Flörsch.
En 2022, se unió al equipo Haas de Fórmula 1. Primero formó parte del departamento de simuladores, una pieza clave para el desarrollo técnico de los monoplazas. Pero su talento no pasó desapercibido, y pronto fue promovida a ingeniera de rendimiento. Desde ese puesto, colaboró activamente en la configuración de los autos para cada circuito, analizando datos y proponiendo ajustes estratégicos.
Su constancia, inteligencia y temple la llevaron aún más lejos. En enero de 2025, Haas anunció su ascenso como ingeniera de carreras de Esteban Ocon, convirtiéndose así en la primera mujer en ocupar ese rol de manera permanente en la historia de la Fórmula 1. Este puesto no es menor: la ingeniera de carrera es quien mantiene la comunicación directa con el piloto durante los fines de semana de Gran Premio. Sus decisiones pueden marcar la diferencia entre una victoria y una retirada anticipada.
Ayao Komatsu, jefe del equipo Haas, explicó que su elección no se debió a una cuestión de género, sino de capacidad: “Laura es increíblemente trabajadora, meticulosa y comprometida. El rol le queda perfecto, y fue una elección lógica dentro del equipo”.
Un hito para las mujeres en el deporte motor
La historia de Laura Müller es también un símbolo. Durante décadas, muchas mujeres han tenido que demostrar el doble para acceder a roles técnicos o de liderazgo en el automovilismo. A menudo relegadas a tareas administrativas o promocionales, pocas han tenido la oportunidad de mostrar su potencial en las pistas o en el paddock. Sin embargo, figuras como Hannah Schmitz (estratega en Red Bull) y Bernadette Collins (ex ingeniera de carreras de Force India) han ido abriendo camino.
El logro de Müller representa un nuevo escalón en ese proceso. Su presencia en la parrilla no solo rompe una barrera, sino que envía un mensaje poderoso a las niñas y jóvenes que sueñan con ser parte del automovilismo: sí es posible. No se trata de cumplir una cuota, sino de reconocer y valorar el talento, sin importar el género.
Además, su figura cobra aún más relevancia en un contexto en el que la Fórmula 1 está impulsando iniciativas como “Girls on Track”, que busca motivar a más mujeres a estudiar carreras STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas) y participar en la industria del deporte motor. Ver a Laura Müller en acción, tomando decisiones clave en medio de una carrera, se convierte en una inspiración tangible.
Mirando hacia el futuro
Si bien el camino hacia la igualdad real en la Fórmula 1 aún es largo, historias como la de Laura Müller demuestran que el cambio es posible. Con cada mujer que llega a un puesto de relevancia en este deporte, se rompe un prejuicio, se cuestiona un estereotipo y se abre una puerta para las que vienen detrás.
Laura no solo está haciendo historia, también está redefiniendo lo que significa ser ingeniera de Fórmula 1. Y lo hace con la misma precisión, velocidad y pasión que exige cada curva de un circuito. Su rol será observado de cerca, pero más allá de los resultados, ya ha logrado lo más difícil: ser pionera, sin perder de vista que detrás de cada casco, cada radio y cada ajuste técnico, también hay sueños por conquistar
LA COPITA DE LA SEMANA
Vino blanc Santa Cecilia Chardonnay, producido por Viña Tarapacá en el Valle Central de Chle.
- Lugar: valle central, chile
- Vista: Amarillo dorado claro.
- Nariz: Floral, cítrico (limón, bergamota), manzana verde (Granny Smith), salinidad.
- Boca: Mineral, fresco, acidez equilibrada con la fruta, notas de frutas tropicales (piña, durazno
- Maridaje: Ideal para aperitivos, entrantes, pescados, mariscos, carnes blancas, quesos y platos de cocina internacional.
Hasta aquí por hoy y ya nos saludaremos la próxima semana.


