El acoso en el tenis profesional

Por Aline Gómez  Roy

El tenis es un deporte que ha dado visibilidad y reconocimiento a muchas mujeres a lo largo de la historia. Desde figuras legendarias como Billie Jean King y Martina Navratilova hasta estrellas contemporáneas como Serena Williams e Iga Świątek, el tenis femenino ha demostrado ser una fuerza poderosa dentro del deporte mundial. Sin embargo, detrás de los éxitos y los trofeos, muchas tenistas han enfrentado una dura realidad: el acoso.

Este problema, que se manifiesta en diferentes formas—desde comentarios inapropiados hasta acoso físico y ciberacoso— afecta a jugadoras de distintas generaciones y niveles.

CASOS DE ACOSO EN EL TENIS PROFESIONAL

Varias tenistas han hablado públicamente sobre sus experiencias con el acoso, exponiendo la vulnerabilidad de las atletas en un deporte que, aunque ha avanzado en igualdad de género, sigue arrastrando problemas estructurales.

Uno de los casos más sonados es el de Monica Seles, quien en 1993 fue apuñalada por un fanático obsesionado con su rival, Steffi Graf. Aunque este caso fue un ataque físico extremo, evidenció la obsesión enfermiza que algunos seguidores pueden desarrollar hacia las jugadoras. Seles tenía soloamente 19 años y estaba en la cima de su carrera cuando fue atacada en la cancha durante un partido en Hamburgo. Su agresor, Günter Parche, un fanático de Graf, apenas recibió una condena leve, lo que indignó a la comunidad del tenis y dejó en evidencia la falta de protección para las jugadoras.

Otro caso alarmante es el de Anna Kournikova, quien, debido a su apariencia y popularidad, fue víctima de una hipersexualización mediática extrema. La tenista rusa, quien alcanzó la fama a finales de los 90 y principios de los 2000, era más conocida por su imagen que por su desempeño en la cancha. Esto llevó a una serie de acosos por parte de fanáticos y medios de comunicación. En 2010, un hombre obsesionado con ella intentó irrumpir en su casa en Miami, lo que generó preocupación por la seguridad de las jugadoras fuera de los torneos.

Más recientemente, la estadounidense Serena Williams ha sido víctima de múltiples ataques sexistas y racistas a lo largo de su carrera. Desde comentarios despectivos sobre su físico hasta ataques en redes sociales, Williams ha enfrentado un nivel de escrutinio que pocos jugadores masculinos han experimentado. Su fortaleza mental y su legado en el tenis han sido una inspiración, pero su caso demuestra que incluso las jugadoras más exitosas no están exentas del acoso.

El Caso de Acoso a Emma Raducanu

Emma Raducanu, la joven tenista británica que ganó el US Open 2021 con solo 18 años, no sólo ha enfrentado la presión del éxito repentino, sino también el acoso por parte de fanáticos obsesionados.

Uno de los casos más preocupantes ocurrió en 2022, cuando un hombre llamado Amrit Magar fue condenado por acoso tras aparecer repetidamente en la casa de Raducanu en Londres. Magar, un exconductor de entregas de 35 años, viajó más de 30 kilómetros para dejar regalos y cartas en la casa de la tenista, incluyendo un mapa con el recorrido que había hecho hasta su hogar. También robó uno de los zapatos de su padre como «recuerdo».

Este episodio afectó profundamente a Raducanu, quien declaró sentirse insegura en su propio hogar y temer por su seguridad. El acosador fue arrestado y condenado a una orden de restricción de cinco años, además de ser obligado a realizar trabajos comunitarios.

El caso de Raducanu es un claro ejemplo de cómo las jóvenes tenistas, especialmente aquellas que alcanzan la fama rápidamente, pueden convertirse en el blanco de acosadores. También evidencia la necesidad de mayor seguridad y protección para las atletas, tanto en su vida profesional como personal.

El Ciberacoso: Una Nueva Amenaza para las Tenistas

En la era de las redes sociales, el acoso ha tomado una nueva dimensión. Tenistas como Iga Świątek, Naomi Osaka y Coco Gauff han hablado abiertamente sobre los insultos y amenazas que reciben en línea, especialmente después de perder un partido. Muchas veces, estas amenazas provienen de apostadores que pierden dinero y descargan su frustración en las jugadoras, enviándoles mensajes agresivos.

Naomi Osaka, quien ha sido una de las voces más fuertes en cuanto a la salud mental en el deporte, ha compartido cómo los ataques en redes sociales han afectado su bienestar emocional. En 2021, decidió retirarse del Abierto de Francia citando problemas de salud mental, una decisión que generó debate pero también puso en evidencia la presión extrema que enfrentan las atletas de élite.

Medidas y Soluciones para Combatir el Acoso

Ante la creciente preocupación por la seguridad de las tenistas, los organismos del tenis han comenzado a tomar medidas. La WTA (Asociación de Tenis Femenino) ha implementado políticas para mejorar la protección de las jugadoras, como aumentar la seguridad en torneos y ofrecer apoyo psicológico para enfrentar el ciberacoso.

Además, se han desarrollado iniciativas para educar a las jugadoras sobre cómo manejar la exposición mediática y protegerse en línea. Algunas tenistas han optado por desactivar los comentarios en redes sociales o limitar su presencia en plataformas digitales para evitar la toxicidad.

Sin embargo, aún queda mucho por hacer. Es necesario que los organizadores de torneos refuercen la seguridad dentro y fuera de la cancha, que las plataformas de redes sociales tomen medidas más estrictas contra el acoso y que la sociedad en general reflexione sobre la manera en que trata a las atletas femeninas.

Conclusión

El tenis femenino ha sido un ejemplo de lucha y superación, pero las jugadoras siguen enfrentando barreras que van más allá del deporte. El acoso en sus distintas formas—físico, mediático y digital—es una realidad que no puede ignorarse. Es fundamental seguir visibilizando estos problemas y trabajar en soluciones efectivas para garantizar que las futuras generaciones de tenistas puedan competir en un entorno seguro y libre de violencia.

LA COPITA DE LA SEMANA

Vino Blanco Aligoté, Francia / Bourgogne, Nicolas Potel Chardonnay

Vista:

  • Color amarillo pálido con reflejos verdosos.
  • Brillante y limpio con una ligera viscosidad.

Nariz

  • Aromas frescos y vibrantes con notas cítricas (limón, pomelo).
  • Matices de manzana verde y pera.
  • Toques florales sutiles, como flor de acacia o jazmín.
  • Ligeros recuerdos minerales y herbáceos.

Boca

  • Fresco y ligero, con una acidez vibrante característica del Aligoté.
  • Notas cítricas y de frutas blancas en equilibrio.
  • Final seco y mineral, con una persistencia media.

Maridaje

  • Perfecto para mariscos, ostras, ceviches y sushi.
  • También armoniza con quesos frescos, ensaladas y platos ligeros con salsas cítricas.
  • Ideal como aperitivo.

Hasta aquí por hoy y ya nos saludaremos la próxima semana.

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