Por Aline Gómez Roy
Es un placer poder colaborar en el “Miércoles de…”, pudiera parecer que es un día en el que todo se vale, lo que me llevó a pensar en esa serie de películas llamadas “La Purga” en donde la premisa principal es que una noche al año es legal matar sin que eso constituya ningún crimen penal.
Lo anterior me lleva a las siguientes preguntas: ¿todos somos capaces de matar? ¿Qué es lo que lleva a matar? Y más aún ¿qué es lo que lleva a un ser humano a convertirse en asesino serial? Bueno pues me puse a investigar ya que siempre me ha apasionado este tema así que hoy trataré de escribir sobre algunas cosas que nos ayude a contestar estás preguntas aunque después surjan muchas más jejeje.
¿Todos somos capaces de matar?
Sobre esta pregunta encontré un libro fascinante de la doctora Julia Shaw, una psicóloga criminalista nacida en Alemania pero residente en Londres que lleva años explorando los rincones más oscuros de la mente humana.
La Dra. Shaw ha señalado que los humanos siempre hemos tenido que matar para sobrevivir: nuestros cuerpos matan bacterias que amenazan nuestras vidas, siempre hemos matado plantas y animales para comerlos y, ciertamente, desde tiempos ancestrales nos matamos los unos a los otros cuando nos sentimos amenazados o tenemos algo que ganar
En su libro nos transmite la idea fundamental de que todos podemos ser malos de un modo u otro. Todos actuamos alguna vez con mezquindad, engañamos y tenemos pensamientos perturbadores. Aunque esta realidad nos parezca algo terrible, su aceptación como algo enteramente humano nos permite dar el primer paso para entender el concepto de maldad.
Quizá las peores personas son las que carecen de herramientas para reprimir sus más bajos instintos, herramientas que se encuentran fundamentalmente en la corteza prefrontal de nuestros cerebros. Shaw hace referencia en este sentido a los experimentos más clásicos acerca de la maldad humana: el de Milgram y el de Zimbardo, que probaron que la mayoría de nosotros somos capaces de cometer actos perversos y de deshumanizar al otro si nos lo ordena una autoridad o si nos invisten de cierto poder sobre los otros. El caso emblemático de Eichmann probó que cualquier ser gris puede participar sin muchos dilemas morales en una maquinaria de exterminio, sobre todo si sus tareas son burocráticas y no se encarga directamente de las ejecuciones.
Otro estudio el del doctor Michael Stone, un reconocido psiquiatra forense estadunidense, ha demostrado científicamente que la maldad reside en el cerebro y no en el alma y, además, se puede medir a través de una escala, que él ha llamado escala de maldad en donde mide y enumera la perversidad de los criminales y al igual que todos los que han estudiado este tema concluye que: todos somos capaces de matar, pero no todos lo haríamos por la misma razón.

Hay grados
El primer grado sería la legítima defensa, por ejemplo, por defender a un hijo, a una pareja o luchar por la propia vida. En el último grado estarían los psicópatas sexuales sádicos como Ted Bundy o el español José Antonio Rodríguez Vega, el asesino de ancianas. El hombre es de las pocas especies que hay en el planeta que mata por placer. La mayoría de los animales matan para alimentarse, para proteger a sus crías o para salvaguardar su territorio. Desde hace siglos, el hombre asesina por placer, pero hay diferentes grados, hasta llegar a los extremos de los crímenes motivados por una finalidad sexual y que se llevan a cabo de una manera sádica, empleando además una serie de técnicas que hacen que la víctima sufra.
Así que contestada la primera pregunta podríamos pasar a la segunda espero tengamos esa oportunidad en otro Miércoles de…
Hasta ese entonces no nos sintamos mal si nos dan ganas de matar… por ejemplo, al mosquito que no nos deja dormir en la noche.


